Es un hecho inédito para la mayoría de las personas que seres que suponen ser un ejemplar para nosotros como los presidentes, llenen a sus colegas con terribles epítetos que a veces son muy simples pero no quedan fuera de la descalificación como: "patriota de hojalata", "acomplejado", "zafio", "taimado" y muchos más que se han cruzado por boca de políticos. A veces da la impresión que los políticos se han infantilizado quizá por su afán de ocupar titulares mundiales en los medios de comunicación con aquellas fuertes expresiones.
El que no estemos todos de acuerdo sobre la política, leyes y la forma de la organización que lleva u país junto con la convivencia social existente, es una señal de libertad, expresión y pluralismo. Entonces el desacuerdo no es lo malo, lo malo vendría siendo el conflicto.
El desacuerdo es un factor enriquecedor que hace que por medio de una conversación se presenten diferentes puntos de vista de los cuales las personas se van nutriendo de información al momento de compartir ideas, en cambio, el conflicto que se puede presentar en variadas situaciones (en la familia, países, compañeros,etc.) es un sinónimo de guerra, lucha, pelea; que no es el mejor solucionador de algún tema en específico, al contrario, genera mucha más controversia que sería un factor empobrecedor y degradante.
El diálogo y la equidad son, para una sociedad la "poción" más efectiva para que lado conflictos sean superados de forma cooperativa y exitosa sin degenerar la violencia.
Según Mahatma Gandhi, la humanidad no puede librarse de la violencia más que por medio de la no violencia, de forma que la construcción de la paz pasa de ser una meta a ser un camino.
esta imagen es representante del conflicto Árabe- Israelí que claramente nos deja a entender que estos países no fueron capaz de solucionar un tema a través de el Dialogo, el problema de esto es que el desacuerdo que lo llevo a una guerra, muchas personas son victimas de este suceso porque muchas murieron luchando.
La experiencia universal refiere a que en la vida real es muy difícil lograr un verdadero diálogo por falta de tiempo, por carencia de espacios para comunicarse y, sobre todo, por falta de práctica.
Según se plantea sobre las formas particulares que tienen los políticos al manifestarse, es porque sencillamente no saben discutir, no saben estar en desacuerdo y ni saben ni quieren llegar a un acuerdo. Cuando se les acaban las razones solo le quedan los epítetos infantiles que después difunden los medios de comunicación.
Como muchos podemos entender, una discusión es un combate en el que uno de los contendientes pretende vencer al otro más que convencerle de algo. Las molestias o "críticas" que no son constructivas se han convertido en algo común dentro del parlamento de lo cual gran parte de los ciudadanos se avergüenzan de ello y genera una gran desconfianza hacia el sector político, creando una generalización y pocas excepciones.
En conclusión
En conclusión, se podría decir que necesitamos verdaderos líderes para la sociedad, personas que puedan dar realmente el ejemplo y que nos enseñen que los conflictos no son el buen camino para la solución de algo, si no aún más sencillo, la discusión es el éxito para la concordia y el camino para la justicia y la paz.
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